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Los Habitantes de Kewlona Entradas

Libros para el verano (I)

Que las clases del MBA hayan dado una tregua hasta el mes de septiembre es una buena oportunidad para retomar algunos libros aparcados durante estos meses. Habitualmente, dedico parte del tiempo de las vacaciones a la lectura pero este verano, sin duda, estoy devorando títulos de mi particular lista de libros para el verano con bastante voracidad.

En esta primera ronda de libros he combinado dos temáticas que están muy cercanas a mi vida profesional: empresas e Internet. Concretamente, cuatro han sido los títulos que he leído en estos primeros días de vacaciones:

¿Y por qué son interesantes estos libros y están dentro de mi lista de “libros para el verano”? En general, los cuatro títulos aportan al lector información de interés y valor: inversión, gestión de empresas, toma de decisiones, seguridad de sistemas o privacidad en Internet.

Iceberg a la vista: Principios para tomar decisiones sin hundirse

El primero de los títulos que he leído ha sido “Iceberg a la vista: Principios para tomar decisiones sin hundirse” de Pablo Maella Cerrillo y Miguel Ángel Ariño Martín, dos profesores de IESE (de las áreas de Dirección de Personas y Análisis de Decisiones y Análisis de Situaciones de Negocio, respectivamente).

Una foto publicada por Juan J. Velasco (@jjvr81) el

Debo reconocer que hacía tiempo que quería empezar este libro y, evidentemente, tenía programado leerlo en cuanto terminasen las clases (de ahí el motivo de estar en esta lista de “libros para el verano”). En el primer trimestre del MBA, una de las asignaturas que más me marcó fue la de “Análisis de Situaciones de Negocio” (impartida por Eduardo Olaya); una asignatura orientada al análisis razonado de casos de negocio, detectar síntomas, encontrar causas con un diagnóstico y, finalmente, tomar decisiones aplicando un plan de acción.

Precisamente, de evaluar situaciones trata este libro: plantear un árbol de decisión, establecer criterios y tomar decisiones es de lo que trata este libro, siguiendo para ello un caso real bastante conocido: el hundimiento del Titanic.

Entre la “parálisis por el análisis” (no tomar decisiones) y actuar como un “kamikaze”, hay un amplio abanico de estados y situaciones. Antes de tomar una decisión, debemos explorar las alternativas posibles, qué criterios vamos a establecer para tomar la decisión, qué ponderación damos a estos criterios, qué consecuencias tiene cada opción para nosotros y para nuestro entorno… ¿Acaso no tenemos esto en cuenta cuando tomamos una decisión personal o en nuestra empresa?

A través de las “malas decisiones” del Titanic, el libro nos orienta con pautas y metodología que podemos seguir a la hora de evaluar situaciones en las que debemos tomar decisiones (tanto en la empresa, como en nuestra vida personal). Como comentan en el libro, “a aprender, aprendemos andando pero, a decidir, no se aprende decidiendo” puesto que nos falta el feedback o la evaluación de la decisión.

Toda acción, como decía Newton, conlleva una reacción. Por tanto, cuando tomemos decisiones (tras evaluar alternativas y criterios), debemos buscar ese feedback que nos permita aprender y perfeccionar nuestra toma de decisiones.

El Tao de Warren Buffett: La sabiduría de un genio

Warren Buffet es, sin duda, uno de los mejores inversores del mundo y, según la lista de 2016 de Forbes, es el tercer hombre más rico del mundo. Conocido como el “oráculo de Omaha”, Buffet posee dentro de su cartera de inversión, participaciones en compañías como Coca-Cola, Wells Fargo, Apple, Johnson & Johnson o IBM; inversiones en grandes empresas siguiendo el criterio de “largo plazo” que siempre ha caracterizado a Buffet.

El libro “El Tao de Warren Buffett: La sabiduría de un genio” está escrito por David Clark, analista de inversión y amigo de la familia Buffet y Mary Buffett, ex-esposa de Peter Buffet, hijo de Warren Buffet, el protagonista del libro.

El texto es un compendio de reflexiones y frases de este inversor que, a modo de maestro, va desgranando algunos de los criterios que forman parte de su “filosofía de inversión” como la inversión en empresas a “largo plazo” (no pensando en el exit), entrar en compañías con un buen historial de beneficios y líderes de su mercado, no invertir en empresas cuyo modelo de negocio no se entienda o, lo más interesante, no diversificar.

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Reconozco que lo de “no diversificar” me dejó, literalmente, fuera de juego. En el ámbito de las startups tecnológicas, que los inversores diversifiquen es bastante lógico y normal; así se mitigan los riesgos para que las malas inversiones sean compensadas con las nuevas. Sin embargo, el mejor inversor del mundo considera que diversificar es una manera de demostrar que no se tiene ni idea en lo que se está invirtiendo.

Entendiendo un poco el contexto, hay que reconocer que Warren Buffet tiene mucha razón en su idea sobre la diversificación. Su criterio de inversión es apostar como “valores seguros”, compañías de largo plazo y con historiales contrastables de buena trayectoria; por tanto, desde esta perspectiva, una startup queda fuera de su ámbito de inversión: incertidumbre, modelo de negocio en proceso de validación, mucho riesgo, vida de la empresa corta o media…

Dejando esto a un lado, en el libro uno puede encontrar mucha información de utilidad y, sin duda, buenos aprendizajes de todo un genio de la inversión. De hecho, uno de los pasajes del libro también me recordó bastante a algo que más de una vez nos han comentado en clase en el MBA:

“Si el cálculo o el álgebra fuesen imprescindibles para ser un buen inversor, tendría que volver a ser repartidor de periódicos”

La frase encierra mucho más de lo que parece, realmente, los cálculos matemáticos a realizar en la gestión de la empresa no van más allá de sumar, restar, multiplicar y dividir.

Ciberguerra

“Ciberguerra” es, sin duda, uno de los libros con los que más he disfrutado en esta primera parte del verano. Escrito por Yolanda Quintana, compañera en mi época de colaborador en eldiario.es, el libro nos introduce, con todo lujo de detalles, en una guerra real y que, sin embargo, a veces pasa desapercibida para el público general: la guerra que se desarrolla en Internet y en el mundo de los sistemas de información, es decir, la ciberguerra.

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El ataque a la central nuclear de Irán de la mano de Stuxnet, la ciberarma desarrollada por Estados Unidos e Israel, los programas de la NSA y las puertas traseras que han desarrollado en múltiples sistemas, el caso Snowden y completas cronologías de hechos e investigaciones de expertos en seguridad forman parte de este libro que, además, dedica parte de su contenido a aportar muy buen contexto tanto para los iniciados en la materia como para los no iniciados en la misma.

De los libros que han caído en mis manos, es de lo mejor en mucho tiempo y, evidentemente, debía estar en esta particular lista de libros para el verano. Lectura más que recomendada.

El pequeño libro rojo del activista en la red

“El pequeño libro rojo del activista en la red” es otro libro que tenía pendiente de leer desde hacía tiempo (y por ello también forma parte de esta primera entrega de “libros para el verano”). Este libro, escrito por Marta Peirano, jefa de cultura y tecnología en eldiario.es, gira alrededor de la privacidad (o la falta de ella) en la red y cómo podemos protegernos ante casos de espionaje y los “abusos” de gobiernos y grandes corporaciones.

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El libro está muy dirigido a periodistas que quieran proteger su privacidad y el anonimato de sus fuentes; de hecho, el estilo y algunos de los consejos reflejados, distan un poco del lenguaje técnico o formal que uno se podría llegar a esperar.

En términos generales, es un buen manual para no iniciados y, para alguien con un perfil no muy tecnológico, le puede servir de ayuda para mejorar la seguridad de sus comunicaciones y velar algo más por su privacidad en la red usando, por ejemplo, distribuciones Linux como Tails.

De todas formas, creo que se demoniza un poco los gigantes tecnológicos. Está claro que Google o Facebook comercian con nuestros datos personales (y con los datos que generamos), ¿no quieres que esto ocurra? no uses sus servicios y, en caso de usarlos, el usuario responsable debe ser consciente de lo que hace y lo que comparte.

Está claro que cuando las cosas son gratis, el usuario se convierte en producto; sin embargo, ser consciente de esta situación también te permite ser proactivo y poner medidas para evitar, en parte, estos abusos (y el libro te deja buenas pautas a seguir para dejar de convertirte en producto).

De aceleradora en aceleradora: las startups que se mueven en una rueda de hámster

Debo reconocer que, afortunadamente, en España cada vez existen más recursos (y cada vez más especializados) para apoyar a los emprendedores: incubadoras, aceleradoras, espacios de coworking, foros de inversión (de iniciativa pública y privada), incentivos, préstamos participativos, etc.

Poco a poco, hemos ido tejiendo una gran red de recursos que permiten acelerar startups y acercarlas al mercado (con cierto grado de éxito); sin embargo, hay muchas veces que me planteo si, con tanta explosión de recursos, estamos tejiendo “demasiados cestos” para recoger una cosecha que, realmente, no está aumentando.

Es verdad que son muchos los recursos disponibles pero ¿estamos favoreciendo la creación de startups que realmente funcionan? Quizás, la primera de las reflexiones a plantearse es qué significa eso de “funcionar” y, la verdad, es que en eso soy bastante simple: negocios que facturan y tienen clientes.

Es una definición simple pero, la verdad, creo que es la mejor manera de reflejar lo que significa que una empresa funcione (y a ser posible, que la facturación sea mayor que los gastos operativos); de hecho, no es la primera vez que hablo de este tema e hice una reflexión parecida cuando hablamos del objetivo de una startup y si facturar era más importante que levantar inversión.

Evolución de una startup - de aceleradora en aceleradora

El plan de trabajo de una aceleradora de startups debe ir encaminado hacia la validación del modelo de negocio de la startup; es decir, salir al mercado, probar el MVP, captar usuarios, escuchar lo que dicen, ajustar la máquina y empezar a crecer.

Evidentemente, buscar financiación es una actividad más a realizar pero, el fin último, es hacer funcionar la “máquina de hacer dinero” o, dicho de manera más educada, contrastar con los clientes que nuestro modelo de negocio es válido (y la oportunidad que detectamos es real).

Sin embargo, como cada vez es mayor el número de programas de incubación/aceleración que hay disponibles, pueden llegar a ocurrir situaciones que, realmente, no son nada beneficiosas para propiciar una ecosistema fuerte.

Si no alineamos los recursos y proporcionamos itinerarios lógicos a los emprendedores que les permitan encontrar apoyos en las fases de ideación, incubación de ideas y aceleración; al final, la “cantera” se irá agotando y todas las aceleradoras empezarán a “pescar” en el mismo caladero.

¿Y qué es lo que puede ocurrir? Que al final, el número de startups nuevas vaya decreciendo y nos encontremos en una doble e incómoda situación: Startups que acceden a programas de aceleración sin tener aún el grado de maduración necesario (y que pueden terminar el programa sin haber lanzado un MVP al mercado y, por tanto, sin validar su modelo de negocio) y que, además, pueden terminar postulándose a otro programa de aceleración para continuar con la misma dinámica.

Si tras un segundo programa de aceleración, la startup sale al mercado y valida su modelo de negocio, podemos validar la hipótesis que, quizás, accedió al primer programa de aceleración de manera prematura.

Sin embargo, si tras un segundo programa de aceleración, la startup sigue sin salir al mercado y se plantea postularse a otro programa, entonces nos encontramos con una startup que camina, sin parar, dentro de una rueda de hámster.

de aceleradora en aceleradora  - rueda de hamster

La rueda de hámster y la aceleradora: correr sin moverse del sitio

¿Qué significa esto de la “rueda de hámster”? Creo que la imagen es bastante gráfica, el roedor en su jaula corriendo en una rueda que no va a ninguna parte. A esto me refiero cuando hablo de las startups que viven eternamente en una “rueda de hámster” cuando están de aceleradora en aceleradora y nunca se plantean la necesidad de salir al mercado.

Soy consciente que hay startups que tienen ciclos de desarrollo de producto que son largos (sobre todo en el ámbito del hardware) pero el hito de validación no se puede posponer eternamente. De hecho, creo que es responsabilidad de las aceleradoras identificar estos casos y romper esta rueda; es importante asignar los recursos adecuadamente y en empresas “rueda de hámster” puede que estemos alimentando, de manera artificial un movimiento que, al final, no lleva a ninguna parte.

No romper con estas dinámicas termina perjudicando al ecosistema y eso, al final, nos termina haciendo débiles y cercenando las oportunidades de otras empresas en las que sí vale la pena invertir recursos y apoyos. Una aceleradora no debería aceptar startups que llevan 2-3 años saltando de programa en programa y siguen sin validar sus hipótesis o su modelo de negocio.

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Dilbert by Scott Adams

Al final, llega un momento en el que los socios de una startup deben analizar el devenir de la compañía y plantearse si, tras varios años trabajando en algo que aún no ha visto la luz, puede que haya llegado el momento de dedicarse a otra cosa.

En ese tiempo, puede que el mercado haya cambiado, las necesidades de los clientes sean otras o, directamente, haya competidores que han subido las barreras de entrada al mercado; por tanto, puede que hayamos perdido el tren y no nos hayamos dado cuenta porque no hemos parado de correr aunque sin movernos del sitio…

Si realmente queremos apoyar a las mejores startups y generar un ecosistema fuerte, debemos identificar a estos hámsters y hacerles ver la situación en la que se encuentran. Quizás tengan que pivotar o, directamente, dedicarse a otra cosa; sin embargo, si nos dedicamos a dejarles continuar en la rueda, poco apoyo real les estaremos brindando.

Efectivamente, este tipo de decisiones son duras pero es un ejercicio de responsabilidad que debemos hacer si, realmente, estamos comprometidos con un ecosistema que debe ser excelente.

Imagen inicial: Wikipedia

La BSO de Star Wars al piano

Teóricamente, este año 2016 iba a ser el año del estreno de Star Wars Rogue One, el primero de los spin-offs de la saga Star Wars. Sin embargo, parece que el resultado actual de la cinta no convence mucho a Disney, así que parece que van a volver a filmar algunas escenas para retocar la cinta y, como nos podemos imaginar, obtener un resultado a la altura de la saga.

Mientras hacemos tiempo para el estreno (si éste no se retrasa), vale la pena deleitarse con esta versión tan singular de la BSO de Star Wars interpretada por la pianista Sonya Belousova; un vídeo (con un montaje espectacular) que contiene las piezas más conocidas de la banda sonora de la saga galáctica adaptadas al piano y que podemos encontrar en el singular canal de YouTube de esta pianista junto a versiones al piano de muchos temas conocidos:

La verdad es que vale la pena suscribirse al canal de esta pianista porque podemos encontrar, además de esta adaptación de la BSO de Star Wars, interpretaciones de sintonías como la de Juego de Tronos o, incluso, de videojuegos tan célebres como el Tetris. Parece que ahora andan preparando algo con la BSO de Batman que estrenarán el próximo 7 de junio, así que habrá que estar atentos porque el teaser que han subido tiene buena pinta.

Si te gusta la BSO de Star Wars, sin duda, este vídeo vale la pena porque te hará disfrutar un buen rato con una buena interpretación de las partituras del genial John Williams.

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