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Final de una etapa y comienzo de otra

Últimamente he tenido este rincón de Internet bastante olvidado. No han sido falta de ganas, más bien falta de tiempo. Como en alguna ocasión comenté, estaba inmerso en un programa MBA que, tras 15 meses de esfuerzo, finalizó ayer con el acto de graduación.

Llevaba tiempo dándole vueltas a la posibilidad de cursar un programa MBA y, finalmente, opté por hacerlo en enero de 2016.

Cierto es que es una decisión meditada pero, en mi caso, no estaba siguiendo de manera activa las fechas de ingreso o los open days que se suelen celebrar en las escuelas de negocio para que puedas “vivir la metodología” que siguen.

Aterrizando en el MBA

Básicamente, me enganché en el último de los open days que había y que se celebraba una semana antes que comenzase el curso. De hecho, recuerdo bien que el proceso de admisión del MBA lo hice a 4 días del arranque del programa.

A partir de ahí, 15 meses de intenso trabajo en el Instituto Internacional San Telmo, dedicando los viernes por la tarde y los sábados a más de 300 sesiones del método del caso (metodología que se usa en Harvard, IESE, IPADE o en San Telmo), conferencias, trabajos en grupo y trabajos individuales, un viaje a Bruselas a conocer las instituciones europeas…

Un programa de 15 meses, con clases viernes y sábados (y algún que otro jueves de “semana intensiva), con casos a preparar (estudio previo) y con trabajos individuales y en grupo, requiere de dedicación y tiempo. Dicho de otra forma, hay que sacrificar tiempo de ocio, actividades con los amigos y, por supuesto, muchas horas de sueño pero, básicamente, hay que verlo como una inversión.

Doble combo de pizarras #MBA #mbalife

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Aprendizajes

Debo reconocer que he aprendido mucho de cosas que me quedaban lejanas por formación (finanzas, dirección comercial, política de empresa, etc.) y que, sin embargo, me eran más que necesarias para el trabajo que desempeño. Un programa MBA te ofrece una visión de global de todas las áreas de una empresa, es decir, empiezas por los cimientos para terminar teniendo una visión integral.

Supongo que son las startups con las que trabajo las que deben de juzgarlo pero, particularmente, creo que les presto hoy mejor servicio que hace 3 años (que fue cuando empecé a trabajar en El Cubo).

Al principio, sobre todo en el primer trimestre, tenía mis dudas. Vengo de un entorno de negocios digitales y, sin embargo, aposté por una formación muy clásica. Con el tiempo, acabé dándome cuenta que las bases de los negocios no han cambiado tanto y las finanzas siguen siendo finanzas, solo que en vez de hablar de las cabezas de ganado de una granja, estás hablando de usuarios recurrentes en un modelo de negocio SaaS…

Estar rodeado de 40 personas de otros sectores, empresas y trayectorias profesionales, también influye mucho en tener una visión más amplia de las cosas. Los alumnos se dividen en equipos multidisciplinares, con el objetivo de discutir antes de las sesiones los casos y aportar distintos puntos de vista que, posteriormente, se complementan con las opiniones y aportaciones que se hacen durante la sesión.

Es un programa exigente en el que se te evalúa por tus aportaciones en clase, es decir, si no participas en el debate, tienes alta probabilidad de suspender (es un programa exigente). Una presión adicional a sumar al resto de exigencias del programa pero que, final, contribuyen a que seas capaz de expresar tus opiniones sosteniéndolas en argumentos, tengas criterio, analices alternativas a cada situación y, de paso, seas puntual (que es otra de las mejoras que me llevo).

Pues aquí lo tenemos 🙂 #MBALife

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Reflexiones

Este MBA me ha hecho apreciar sectores que son estratégicos en nuestro entorno y siempre vi como lejanos y ajenos a la tecnología, como el sector agroalimentario que supone alrededor del 16% del PIB de Andalucía y donde la tecnología puede contribuir a disparar su productividad.

Decía uno de los profesores, Bartolomé Alarcón, que uno no hace un máster para aprender, se hace para mejorar como persona y como directivo. Esta reflexión, evidentemente, es algo que habrá que hacer de manera periódica para verificarla; ahora mismo, solamente puedo decir que sí que he notado cambios a la hora de abordar problemas o gestionar el día a día y, supongo, que esto es algo inicial que seguirá desarrollándose.

Me llevo muchos aprendizajes y enseñanzas, metodología de trabajo (no es lo mismo hacer una valoración de una empresa “porque es lo que todo el mundo hace” que, realmente, hacerlo porque entiendes todos los fundamentos), algún que otro “zasca” por no hablar de manera prudente (todos nos llevamos alguno al inicio y forma parte del aprendizaje) y, lo más importante, sales con muchas ganas de seguir aprendiendo y mejorando.

También sales con amigos, son 15 meses intensos de trabajos y conversaciones; de hecho, también sales con una potente red profesional que, quizás, puedas seguir usando en el futuro.

Mañanas de graduación #MBA #MBALife

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La nueva etapa

En el fondo, este es el inicio de una nueva etapa personal y profesional.

Un MBA es un punto de inflexión en tu carrera profesional, sales con muchas ganas de seguir mejorando, de hacer cosas nuevas, abordar nuevos proyectos, profundizar en determinadas áreas o explorar nuevos sectores.

Personalmente, marca mi regreso a este rincón que tenía algo abandonado, para seguir escribiendo sobre empresas y startups, seguir leyendo libros e, incluso, me ha permitido volver a la docencia en la Escuela de Negocios de la Cámara de Comercio de Sevilla.

MBA - trabajo de elab

En lo más inmediato, creo que toca descansar un poco y cargar pilas, retomar algunos libros abandonados (poder elegir qué me leo es algo que quería recuperar) y echarle un cable a algunas startups que han pasado por El Cubo y a las que les tengo cariño… y, por supuesto, volver a escribir con regularidad.

Acaba la etapa MBA pero empieza la más importante, el post-MBA o, como decían en San Telmo, el cuarto tiempo.

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