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Mentores y advisors en una startup: roles y funciones

No hace mucho, Medium me recomendó un post sobre la figura de los mentores y advisors en una startup.

Recomiendo, sin duda, leer el artículo y reflexionar sobre el mismo; se pueden extraer conclusiones interesantes sobre los distintos roles que ejercen influencia en una startup.

En una startup, además de los socios fundadores (founders) y su equipo de colaboradores, podemos encontrar otros roles que ejercen influencia en la empresa y, seguramente, en la toma de decisiones de los founders: mentores, advisors (consejeros/asesores) y, por supuesto, inversores.

Soy de la opinión que para tomar decisiones en una startup, hay que ganarse ese derecho arriesgando dinero.

Dicho de otra forma, creo que solamente los socios fundadores y los inversores tienen el derecho a tomar decisiones estratégicas (de hecho, para eso está el consejo de administración en el que los accionistas delegan el control y la toma de decisiones estratégicas de la compañía).

Por tanto, aunque ejerzan influencia, mentores y advisors no deberían estar en la toma de decisiones salvo que, claro está, formen parte del consejo de administración (y asuman, por tanto, las responsabilidades oportunas por las decisiones colegiadas que toma este órgano de gobierno de la empresa).

Su papel es más de apoyo y de brindar consejo; es decir, es más un soporte a la toma de decisiones (basándose en su background profesional) que a dirigir las empresas para suplir, por ejemplo, la falta de experiencia de los fundadores.

¿Y qué roles y funciones ejercen los mentores y los advisors?

Mentores y advisors de una startup

¿Qué aportan los mentores y los advisors a una startup?

Según el informe de Startup Genome, las startups que no cuentan con advisors de su sector suelen encontrar muchos problemas a la hora de conseguir financiación para escalar (y, por supuesto, suelen tener muchísimos más problemas para escalar que las que cuentan con asesoría).

Dicho de otra forma, todas las empresas necesitan conocimiento experto del sector en el que se mueven.

Si los fundadores no cuentan con este conocimiento experto, mentores y advisors pueden suplir esta carencia aportando sus conocimientos y experiencia además de dotar a la compañía de mayor solvencia técnica cara a inversores, es decir, cara al exterior.

En el fondo, un mentor (ya sea personal o de una aceleradora), aporta a las startups asesoría en la puesta en marcha del negocio (conocimiento experto) y también apoyo en el desarrollo de los fundadores como directivos.

De hecho, creo que es mucho más clave el rol del mentor como “desarrollador” que solamente el rol técnico.

¿El motivo? A través del conocimiento técnico, se contribuye a formar al emprendedor y desarrollar sus habilidades en cuanto a la gestión de personas (equipo), visión del negocio, ventas, financiación, relación con socios e inversores…

Es decir, es un acompañamiento que tiene un origen técnico y que evoluciona hacia un desarrollo del emprendedor como directivo y propietario de una compañía.

El advisor está mucho más cercano al sector o la industria en la que opera nuestro negocio.

Quizás, no está tan centrado en el desarrollo de los emprendedores, su foco está más en el desarrollo del negocio, las relaciones con otros players del sector (aquí su agenda de contactos es clave), la reputación y credibilidad que aporta su vinculación a la startup y, por supuesto, su conocimiento y aportaciones desde un plano estratégico.

Por tanto, el advisor está mucho más pegado al negocio y gracias a su asesoría, contactos y su “nombre”, hace que las startups (según los datos del informe de Startup Genome) levanten 7 veces más dinero y tengan un crecimiento 3,5 veces superior a startups que no cuentan con advisors o consejos asesores (comité formado por advisors).

mano - advisors y mentores de una startup

El rol de los mentores de una startup

Como comentaba antes, la función del mentor es asesorar, guiar y desarrollar a los emprendedores y la startup.

El mentor es alguien que consideramos como referente y que, por tanto, tiene experiencia y conocimiento para aportar a nuestra empresa: contactos, dispone de tiempo, quiere ayudar, ha sido o es directivo, es especialista en ciertas áreas de conocimiento… Además, existe una relación de confianza entre fundadores y mentores que posibilita este marco de trabajo.

Normalmente, el mentor puede entrar en contacto con la compañía a través de una aceleradora, de un evento, un bootcamp (un Startup Weekend por ejemplo), una escuela de negocio o, directamente, forma parte de nuestro entorno (un jefe, un amigo, etc.).

Esta cercanía, y la confianza necesaria para que todo funcione, generan un marco de trabajo en el que el mentor no busca la remuneración a corto plazo por parte de la startup.

Un mentor suele ayudar “pro-bono” (eufemismo de “trabajar de manera desinteresada”) a la startup; bien porque quiere ayudar desinteresadamente (por el motivo que sea) o porque sus horas de trabajo estén sufragadas, por ejemplo, por una aceleradora.

Dado que quiere ayudar a la compañía y no invierte dinero en la misma, su función es la de aconsejar y guiar pero no tomar decisiones.

Hay que contribuir al desarrollo de los fundadores; por tanto, flaco favor se les hace si estos delegan en los mentores las riendas de su negocio y las decisiones asociadas.

Un mentor no es un “CEO interino”, es un consejero del CEO que le ayuda a aprender “el oficio de dirigir” una compañía y obtener una visión general de su negocio al pasar por todas las áreas de la empresa: legal, finanzas, operaciones, marketing, ventas…

Por cierto, los mentores (ya sean de aceleradoras o no) no tienen que ser famosos. Tiene más valor alguien comprometido, con conocimiento, con experiencia y con ganas de ayudar que alguien famoso que no va a tener dedicación y, quizás, tampoco tenga tanto que aportarnos.

Tarta - reparto de equity startup

¿Los mentores toman equity? Esta es una gran pregunta que no está exenta de polémica.

En mi opinión, un mentor no debe tomar equity de una compañía y, por supuesto, tampoco debería percibir dinero por parte de la startup (ya sea un fijo mensual o un pago puntual).

¿Y por qué? Porque creo que está para ayudar a la compañía y, sobre todo, a sus fundadores. Es decir, sus motivaciones son mucho más intrínsecas (motivación personal) y trascendentales (bien común) que extrínsecas (material).

Pedir equity es intercambiar “tiempo por acciones” y, por tanto, más que un mentor estamos hablando de un advisor o, quizás, un consultor que ante la falta de cash prefiere acciones de una empresa.

No quisiera cerrar esto del equity sin hacer una reflexión final relativa al “tiempo a cambio de acciones”. No considero mentor al que colabora con una startup a cambio de equity (o a cambio de dinero de la startup) y tampoco considero inversor al que aplica el mismo principio, “invertir tiempo en la startup a cambio de equity“.

Invertir en una compañía es invertir dinero, todo lo que no sea invertir dinero o aportar clientes (socio industrial) a una empresa, es complicado catalogarlo como inversión que, además, te da derecho a influir en las decisiones (como nuevo socio y propietario).

tarjeta de visita - mentores y advisors de una startup

El rol de los advisors de una startup

En cierta medida, creo que el rol del advisor y sus funciones han ido quedando definidas en las secciones anteriores. De todas formas, me parece importante dedicar un poco de tiempo a clarificar las ideas.

Comentaba al inicio que el advisor estaba mucho más pegado al negocio porque, básicamente, forma parte del sector en el que estamos operando:

  • Conoce el sector en el que operamos
  • Tiene contactos en empresas del sector y, por tanto, nos puede abrir puertas
  • Aporta buena reputación y credibilidad a nuestra compañía
  • Asesora en un plano estratégico y también operativo
  • Puede apoyar la labor comercial de la empresa
  • Ayuda a profesionalizar la gestión: cultura de empresa, procesos, captar talento…
  • Puede estar en nuestro consejo de administración y ejercer de consejero

Todas estas funciones no son simples y el advisor toma un papel activo; por tanto, es normal que el advisor sí que esté retribuido bien en nómina de la empresa, bien como freelance o con una participación testimonial (equity).

¿Este rol sí es remunerado? En mi opinión, sí que lo es y la razón es que es un “puesto” dentro de la compañía que tiene asociadas funciones claras y objetivos que pueden ser medibles (y controlables). De hecho, su salario (u opciones sobre acciones) deben estar sujetas a dichos objetivos.

Si bien debe existir un clima de confianza, la relación entre la startup y sus advisors es estrictamente profesional y no existe esa componente personal orientada al desarrollo de los fundadores como directivos.

Mañana de feedback con mentores #swsevilla

Una publicación compartida de Juan J. Velasco (@jjvr81) el

¿Dónde puedo encontrar mentores y advisors? ¿Cómo conseguir que se unan a nuestra startup?

Si nuestra startup pasa por una aceleradora, ahí entraremos en contacto con mentores que, tras nuestra salida, pueden estar vinculados a nuestra empresa como mentores o bien como advisors (dependerá del código de conducta de la aceleradora y las incompatibilidades que hayan señalado).

La relación entre la startup y el mentor se basa en el desarrollo de los emprendedores; por tanto, nuestros mentores deben darnos feedback (de lo que hacemos bien y también sobre lo que debemos mejorar), ser críticos (de manera constructiva), retarnos, someter a duda y análisis lo que hacemos, ayudarnos a crecer y hacernos pensar…

Son roles que nos complementan y nos hacen crecer, no son “palmeros” y amigos-aduladores que solamente nos dicen lo que hacemos bien (esto es lo que menos necesitamos al poner en marcha un negocio).

También vale la pena que echemos un ojo a nuestro alrededor y a nuestra propia trayectoria: profesores (escuelas de negocio), empresarios de referencia (que tienen ganas de ayudar), ejecutivos y directivos jubilados (pero que aún son activos y les gusta el mundo empresarial), emprendedores locales

En el plano de los advisors tendremos que usar LinkedIn, Twitter y, por supuesto, eventos sectoriales para entrar en contacto con estos potenciales asesores que nos ayuden a impulsar nuestro negocio y hacerlo escalar.

Aquí la relación es más profesional que personal pero, en ambos casos, tenemos que tener clara qué propuesta de valor hacemos a advisors y mentores para que se suban a nuestro barco y quieran navegar con nosotros.

¿Cómo recompensamos su tiempo? En el caso de un advisor, quizás, podamos pensar que con dinero o con acciones pero, si es un perfil top, también querrá retos apasionantes y, en cierta medida, que su labor también mejore su propio perfil profesional.

Un mentor querrá ver que la startup tiene éxito y es capaz de procesar el feedback recibido para hacer su negocio cada vez mejor. La relación es cercana, el pago es más intangible que tangible: ser agradecidos, ver mejoras y ver ese desarrollo al que se ha podido contribuir…

Tanto los mentores como los advisors pueden contribuir de manera positiva al desarrollo de una compañía; eso sí, hay que escoger bien a nuestros compañeros de viaje.

Imágenes: Best Reviews Base, kris krüg (Fickr), Tech.co (Flickr), Pål-Kristian Hamre (Flickr) y Bill Ward (Flickr)


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Publicado enStartups

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